DESDE NEUQUÉN-. Durante décadas, hablar del tenis argentino fue casi inevitablemente hablar del polvo de ladrillo. Una superficie asociada a la formación de sus jugadores, a buena parte de sus mayores éxitos y también a muchas de las decisiones tomadas como local en Copa Davis. Sin embargo, Javier Frana considera que esa identificación ya no alcanza para describir a la generación actual.
Después del triunfo 3-1 sobre Turquía en el Ruca Che, que clasificó a Argentina a los Qualifiers 2027, el capitán destacó la versatilidad de sus jugadores y dejó una definición contundente: “No podemos seguir creyendo que somos dependientes del polvo de ladrillo”.
Copa Davis: Cerúndolo arrasó y Argentina venció a Turquía para clasificarse a los Qualifiers 2027La elección para esta serie fue, justamente, una demostración de esa búsqueda. Argentina recibió a Turquía sobre una pista GreenSet de velocidad intermedia, nivel 3 dentro de las cinco categorías reconocidas por la ITF, una especificación solicitada por el propio Frana. La cancha fue montada sobre una estructura de madera y terminada con capas de sellador, pintura y arena de sílice, componente que influye directamente en la velocidad de la superficie.
Las sensaciones de los jugadores también fueron cambiando durante la semana. Thiago Tirante había explicado que la pista comenzó “bastante lenta” y que con el uso se fue haciendo “un poco más rápida”. Además, comparó el pique con el del US Open, aunque destacó la diferencia de tener madera debajo en lugar de cemento.
El resultado terminó acompañando la elección. Francisco Cerúndolo ganó sus dos partidos de singles y Tirante aportó el otro punto argentino para construir el 3-1.
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Para Frana, esa evolución amplía considerablemente las posibilidades de Argentina cuando le toque definir las condiciones de una serie como local.
“Creo que ellos marcan el ritmo. No podemos seguir con la tendencia de lo que era tradicional porque hoy tienen un récord mucho más equilibrado y, a veces, hasta mejor en canchas bajo techo”, explicó.
“Si nos conviene jugar en polvo, ponemos polvo. Si en algún momento surge la necesidad de jugar en otra superficie, ellos tienen la capacidad y ya lo demostraron”, señaló.
Y remarcó que no se trata solamente de una proyección: “No es que solamente tienen posibilidades. Ya demostraron que tienen un altísimo rendimiento también en esa superficie. Habrá que ver qué es lo que conviene”.
La reflexión también abre una discusión más amplia sobre la formación del tenis argentino. Frana fue consultado acerca de la posibilidad de aumentar la cantidad de Challengers, Futures y competencias juveniles sobre cemento para acompañar una realidad cada vez más habitual en el circuito internacional.
Su respuesta dejó en claro que, al menos desde la Copa Davis, la superficie dejó de ser una cuestión identitaria para convertirse principalmente en una herramienta estratégica.
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Frana también realizó un balance muy positivo de la elección de Neuquén como sede. Argentina regresó a jugar como local después de más de dos años y medio y el Ruca Che respondió con tribunas prácticamente llenas durante la serie.
“La sede fue muy buena desde el primer día. Salió todo impecable, la cancha estuvo extraordinaria. La organización, la predisposición de la gente, el público y la atención fueron magníficos”, destacó.
Y no descartó un regreso en el futuro: “Siempre están abiertas las puertas para que estas cosas surjan y para que la Copa Davis siga siendo un lugar de encuentro para todos los argentinos”.
Argentina ahora deberá esperar el sorteo de los Qualifiers 2027. Frana ya expresó un deseo: volver a jugar como local después de una seguidilla de series fuera del país.
Si eso ocurre, la elección de la superficie volverá a estar sobre la mesa. Pero después de lo mostrado en Neuquén, para el capitán hay una certeza: Argentina ya no necesita mirar exclusivamente al polvo de ladrillo para sentirse cómoda.